Para masajistas
El rato entre camilla y camilla también es tu horario
Entre una sesión y la siguiente hay veinte minutos que no son un lujo: se cambia la camilla, se ventila y te lavás las manos. Acá esos veinte minutos no se configuran en ningún lado. Publicás de 14:00 a 14:50 y después de 15:10 a 16:00, y lo del medio no existe para el que reserva.
- Duración típica
- 50–90 min
- Se reserva hasta
- 60 días
- Prueba gratis
- 30 días
Los huecos de veinte minutos no son un ajuste: son el rato que decidiste no publicar.
Lo que no se ve en una grilla
Dos son de tiempo. El tercero es del lugar donde trabajás.
La sesión que empieza tarde y termina peor
Si los turnos salen pegados, el de las tres entra mientras el de las dos se está vistiendo. Trabajás apurada, la sesión rinde menos y el que espera escucha todo desde el pasillo.
Cincuenta minutos y noventa no son lo mismo
Una agenda de una sola duración te obliga a elegir: o el deportivo de noventa te queda corto, o el relajante de cincuenta te desperdicia media hora de sala alquilada.
La sala que alquilás tres días
Tu disponibilidad no es tuya: son los días y las horas en que tenés la sala. Cada vez que alguien pregunta «¿el lunes podés?», tenés que acordarte de que el lunes no.
Lo que hace que la tarde entre
Empezando por el rato que no se publica.
El hueco es el rato que no publicaste
Cada ventana que publicás es exactamente un turno. Publicás 14:00 a 14:50 y después 15:10 a 16:00, y esos veinte minutos del medio no aparecen en ninguna lista: nadie puede reservar a las 14:55 ni pedirte que le encajes algo ahí. No hay nada que configurar, porque no hay nada configurado.
Los días que tenés la sala, cargados una vez
Martes, jueves y sábado de 14 a 20 son tres renglones que se proyectan solos sobre las próximas semanas. El lunes no existe porque no lo cargaste, y nadie te va a preguntar por el lunes.
La sesión que se reservó hace dos semanas
Sale solo el día anterior, una vez, con el día y la hora. En un rubro donde se reserva con quince días de anticipación, es lo que separa un turno de un hueco de noventa minutos.
Los noventa minutos que se caen un sábado
El sábado a la mañana está lleno y la que llega tarde se anota igual. Si alguien cancela, el bloque liberado le sale por mail y lo toma antes de que vos te enteres, que es la única forma de vender noventa minutos con un día de aviso.
Tu tarde, en el calendario que ya mirás
Un feed privado y de solo lectura para Google Calendar o el celular. Si atendés en una sala alquilada y también a domicilio, es donde las dos cosas se ven juntas. El feed sale, no entra: lo que cargues del otro lado no te bloquea horarios acá.
Cómo funciona
Tres pasos, y el del medio ya no lo hacés vos.
- 1
Tu panel
Publicás tus horarios
Cargás tu semana una vez: qué días atendés y en qué horario. Cada ventana que publicás es exactamente un turno, así que el largo se lo ponés al publicarla y no hay una duración global que configurar. Después sumás las fechas sueltas y los días que no trabajás.
- 2
Lo que ve tu cliente
Tus clientes reservan solos
A cualquier hora, desde su cuenta. Eligen un horario libre y el turno queda tomado en el momento, con el día y la hora en su lista de turnos. Dos personas no pueden quedarse con el mismo turno: lo impide la base de datos en el momento de reservar, no una revisión tuya después.
- 3
Tu panel
Cobrás la seña y la agenda se llena
Si pedís seña, el cliente transfiere y sube el comprobante, y la seña queda saldada cuando la aprobás desde tu panel. El día anterior sale el recordatorio y, si alguien cancela, la lista de espera se entera por mail.
Lo primero que nos preguntan
«¿Puedo dejar veinte minutos entre sesión y sesión?».
Sí, y no hay que activar nada: no los publicás. Cada horario que ponés es un turno completo, así que si publicás 14:00 a 14:50 y después 15:10 a 16:00, el que reserva ve dos horarios y ninguno de los dos toca al otro. Lo mismo vale para el almuerzo, para el rato en que se ventila la sala y para el lunes entero. Lo que no publicaste no se puede reservar, y eso es más confiable que un colchón que hay que acordarse de configurar.
Un plan, sin sorpresas
Empezás con 30 días gratis. Cuando se terminan te suscribís, o no: nada se cobra solo.
Prueba gratis
El producto entero, durante un mes.
Gratis30 días
- Todas las funciones, sin recortes
- Sin tarjeta para empezar
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RecomendadoPara profesionales que toman turnos todas las semanas.
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- Turnos y clientes sin límite
- Señas por transferencia, con comprobante
- Recordatorios, lista de espera y widget
- No se renueva solo: pagás el mes que querés
Preguntas frecuentes
Lo que casi siempre nos preguntan antes de empezar.
Alquilo la sala tres días por semana. ¿Puedo publicar solo esos días?
Sí: el patrón semanal es por día, así que cargás martes, jueves y sábado y el resto de la semana no existe para el que reserva. Y si un mes la sala no está disponible, bloqueás ese rango sin borrar el patrón; cuando borrás el bloqueo, tus tres días vuelven tal como estaban.
¿Puedo vender un bono de diez sesiones?
La app no vende bonos ni lleva la cuenta de cuántas quedan: eso lo cobrás y lo anotás como siempre. Lo que sí resuelve es que quien lo compró deje las diez fechas puestas. Subís el tope de turnos por cliente —o lo sacás, que es como viene— y las reserva de una; la ventana llega a dos meses, así que un bono semanal entra casi entero.
Trabajo también a domicilio. ¿Sirve?
Para la agenda sí; para la logística no. La app no calcula traslados ni sabe dónde queda cada domicilio, así que las horas de viaje son horas que no publicás. Lo habitual es publicar los días de sala con horarios seguidos y dejar los de domicilio en ventanas más largas y más separadas.
¿Mis clientes tienen que crearse una cuenta?
Depende de vos. Si prendés la reserva como invitado —viene apagada—, alcanza con un nombre y un mail: sin cuenta y sin contraseña, le llega el turno confirmado por mail y con ese mismo link lo cancela. Si la dejás apagada, el cliente se crea una cuenta con el mail confirmado, y a cambio ve todos sus turnos juntos y cancela por su cuenta el que no le sirve. Una diferencia que conviene saber: el recordatorio de la víspera sale solo para los turnos reservados con cuenta.
¿Cómo funcionan las señas?
Vos decidís si pedís seña, de cuánto y en qué moneda, y dejás escritas tus instrucciones para transferir. El cliente transfiere y sube el comprobante; vos lo mirás y lo aprobás o lo rechazás desde tu panel. Hasta que no lo aprobás, el comprobante figura como pendiente.
¿Qué pasa cuando alguien cancela?
Tu panel se actualiza sin que recargues nada. Si no hay nadie esperando ese día, el horario vuelve a la lista pública en el momento. Si hay gente anotada, el turno liberado les sale por mail a los primeros de la fila y les queda reservado media hora: durante ese rato no se le ofrece a nadie más, y el primero de ellos que entra se lo queda. Si ninguno lo toma, vuelve a la lista pública.
¿Lo puedo conectar con mi sitio o con mi calendario?
Sí. Tenés un widget para pegar en tu página, así el cliente reserva sin salir de tu sitio, y un feed ICS para suscribir en Google Calendar, Outlook o el celular. El feed es de solo lectura: los turnos entran a tu calendario, pero lo que cargás en Google no bloquea horarios acá.
¿Sirve si también atiendo gente sin turno?
Sí. Al que cae de sorpresa lo cargás a mano, con su nombre y sin cuenta, y queda anotado a la hora en que llegó. Y si querés aire entre dos turnos, no lo configurás: no lo publicás. Publicás 14:00 a 14:50 y después 15:10 a 16:00, y esos veinte minutos no existen para el que reserva.
¿Cuánto cuesta?
Los primeros 30 días son gratis, con todo incluido y sin tarjeta. Después es una suscripción mensual fija: pagás lo mismo tomes diez turnos o doscientos, sin comisión por turno ni por seña. Si decidís no seguir, no se cobra nada y tus datos quedan donde están.
Probalo con una semana de sala
Cargás tus tres días una vez, con los huecos donde vos los querés. 30 días, sin tarjeta.
30 días gratis. Sin tarjeta.